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Latidos de la Selva: Nuestro Encuentro con Calakmul

Dicen que algunos viajes no solo te llevan a nuevos lugares, sino que te devuelven a ti mismo. Deja que te contemos sobre Calakmul, la antigua y enigmática ciudad maya que nos robó el aliento. Lejos de las multitudes y el bullicio, en el corazón de la biosfera de Campeche, se esconde un lugar donde la historia y la naturaleza se fusionan en una experiencia que es mucho más que un simple viaje. Y ahora, queremos contarte cómo se siente perderse —y encontrarse— en este lugar mágico.



Emprendimos un viaje de 3 días desde la Ciudad de México hasta Campeche, primero llegamos al aeropuerto de Chetumal. Después de rentar un auto emprendimos nuestro recorrido hasta la zona arqueológica Xpujil.


Nuestra primera parada la zona arqueológica Xpujil, al entrar nos recibió la recepción donde nos dieron la bienvenido e información general del lugar como el costo de la entrada de $75.00 por persona, pero si eres estudiante y muestras una credencial la entrada es gratuita, también nos informaron de lo que está permitido hacer, y nos mostraron la ruta por donde empezar.


Antes de llegar a los vestigios arqueológicos cruzamos un sendero en medio de la selva. Quedamos asombrados con la altura de los árboles y vegetación, de inmediato nos sentimos en un mundo diferente donde los sonidos de la selva nos envolvieron en una gran tranquilidad.

Sendero en Xpujil
Sendero en Xpujil

El nombre del sitio se debe a la antigua existencia de una planta llamada “cola de gato”. Al adentrarnos fuimos testigos de estos asentamientos, por ejemplo, una de las estructuras constituye la arquitectura habitacional y administrativa característica del estilo Río Bec.


Estos asentamientos, en total 24, forman parte de la gran urbe prehispánica conocida como zona arqueológica de Xpujil, la cual cubre 6 kilómetros de este a oeste por 2 de norte a sur. Las estructuras de Xpujil no son solo ruinas; son gigantes de piedra que narran historias de una civilización que dominó el arte de construir hacia las estrellas.

Xpujil
Xpujil

Después de visitar Xpujil nuestro camino sigue hacia nuestro hospedaje. En la comunidad de Conhuas se encuentra Ecoaldea Tanaj un proyecto dirigido por el ejido. Combina confort, naturaleza y compromiso con la comunidad.


Ecoaldea Tanaj está basado en el turismo sostenible y comunitario, sus cabañas e instalaciones fueron construidas por la misma comunidad y con materiales amigables con el ambiente. También promueve las costumbres y tradiciones de la comunidad. Nos encantó que fuéramos testigos de primera mano cómo es la cultura local.



Después de tomar un descanso e instalarnos en nuestras cabañas nos dirigimos al restaurante donde disfrutamos de una variedad de platillos como milanesa de pollo con ensalada y carne asada.


Ecoaldea Tanaj se encuentra dentro de la reserva de la biosfera de Calakmul por lo que podemos encontrar grandes atractivos turísticos rodeados de vegetación.


Un atractivo que nadie se puede perder es la cueva de los murciélagos donde alberga aproximadamente 3,000,000 de murciélagos de 10 especies diferentes. Alrededor de las 6 PM es cuando empieza el espectáculo, estas criaturas empiezan a salir en remolinos.


Cueva de los murciélagos
Cueva de los murciélagos

Aquí solo se puede acceder con un guía y es muy importante llevar un cubrebocas. El guía que nos acompañó nos mencionó que se alimentan de insectos, néctar y fruta.


Nuestro final del día en Calakmul mientras el sol se oculta, presenciamos el ciclo de la vida en acción: la nube de murciélagos sale a alimentarse mientras sus depredadores esperan. Fuimos testigos como un halcón estaba al acecho. Un recordatorio de lo salvaje, crudo y perfecto que es nuestro planeta.


Al día siguiente tuvimos la oportunidad de ayudar a Don Ubaldo a preparar pan artesanal. Entre sus especialidades están los tacos rellenos de mermelada, cuernos espolvoreados con queso, conchas de vainilla, hojaldras y caracoles espolvoreados con azúcar y queso.



Es más que una receta; es un ritual ancestral. Cada amasado, cada pliegue, es una conexión profunda con la tradición, y el resultado es la satisfacción de crear vida con nuestras propias manos. Este pan artesanal también se encuentra en Ecoaldea Tanaj.


Después de la gran experiencia que vivimos gracias a Don Ubaldo, nos dirigimos a otra zona arqueológica, Balam Kú. Al ingresar nos adentramos en la selva con una abundante vegetación, el sendero nos guía hasta los impresionantes vestigios arqueológicos.


El nombre deriva de las palabras mayas Balam (jaguar) y Kú (templo), significando “Templo del Jaguar”. En Balam Kú se encuentra un friso de estuco modelado y pintado único en el área maya, ver el friso en persona es entender la sofisticación artística de los mayas. Además, el friso de Balam Kú equipara el ciclo dinástico al ciclo solar.


Balam Kú
Balam Kú

En Balam Kú, sientes que estás desenterrando la historia tú mismo. La selva te abraza mientras descubres sus templos.


Calakmul no fue solo un destino en el mapa, fue una pausa necesaria, un recordatorio de lo esencial. Entre senderos envueltos en verde y ruinas que susurran historias antiguas, descubrimos que a veces lo más valioso de un viaje no es lo que ves, sino lo que despierta en ti. Desde la calidez de Ecoaldea Tanaj, la majestuosidad silenciosa de sus pirámides milenarias, el inolvidable espectáculo del Volcán de los Murciélagos hasta los silencios compartidos con la selva, cada instante fue una invitación a habitar el presente con todos los sentidos. Nos vamos de Calakmul con la mochila un poco más ligera y el alma, sin duda, más llena.

 
 
 

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